Mamoplastia

La mamoplastia es un procedimiento quirúrgico que se puede realizar para lograr un aumento de mamas (mamoplastia de aumento), o bien para conseguir reducir su tamaño (mamoplastia de reducción).

El aumento de mamas se realiza en los casos en que las pacientes están disconformes con el tamaño de sus pechos, quieren igualarlos por ser de diferentes tamaños o desean restaurar el volumen perdido tras el embarazo, pérdidas de peso o por la edad.

Cada año miles de mujeres se someten a este tipo de intervención sin complicaciones. No obstante, el cirujano informará detalladamente a la paciente cuáles son sus pros y sus contras y dará instrucciones a seguir antes y después de la operación para lograr un óptimo resultado. También ofrecerá asesoramiento sobre las diferentes prótesis que existen en el mercado, que se escogen de acuerdo a las características particulares de cada caso.

La mamoplastia suele realizarse bajo anestesia general. Los primeros días de postoperatorio la paciente deberá llevar un vendaje especial y recibirá una medicación especial para minimizar las posibles molestias. A las pocas semanas ya podrá realizar una vida prácticamente normal, aunque deberá acudir a su médico para algunas revisiones periódicas.

En el caso de la mamoplastia de reducción se trata de una intervención aconsejada para mujeres con los pechos muy grandes, algunas de las cuales incluso presentan problemas médicos asociados con esta condición física como dolores de espalda, irritación cutánea, problemas respiratorios o deformaciones óseas. La cirugía reduce la grasa, el tejido glandular y la piel del pecho, haciéndolo más pequeño, más ligero y firme. También puede reducirse la areola (tejido oscuro que rodea al pezón), si así se estima oportuno.

La reducción mamaria es una operación simple que resulta además muy segura cuando es practicada por un cirujano cualificado. De todas maneras tiene sus riesgos, como toda intervención quirúrgica, que serán debidamente informados por el profesional. La cicatriz resultante de este procedimiento no es visible bajo el sujetador o el bikini. Requiere anestesia general y entre uno y dos días de ingreso. La técnica más común para la mamoplastia de reducción requiere la utilización posterior de un vendaje elástico o sujetador especial, que será retirado a las pocas semanas cuando la hinchazón y los hematomas desaparezcan.

Ambas intervenciones tienen, además de un resultado médico importante, una consecuencia psicológica inestimable, pues hace que la paciente se sienta mejor con la imagen que le devuelve el espejo, eleve su autoestima y aumente su confianza en sí misma.

La mastopexia es también conocida como el modelado o elevación de los senos. Consiste en una intervención quirúrgica diseñada específicamente para elevar el pecho caído, remodelar la mama y situar el complejo areola-pezón en una posición más alta.

En algunos casos la mastopexia requerirá de la colocación de implantes mamarios para recuperar la forma y el volumen perdidos.

Igual que en el caso de la mamoplastia, esta intervención requerirá de anestesia general y de ciertos cuidados pre y post operatorios que serán informados por el cirujano plástico, quien también hablará con la paciente sobre las expectativas reales derivadas de la intervención y sus posibles riesgos y consecuencias.

Tras una mastectomía o extirpación de la mama, la reconstrucción mamaria es un proceso muy gratificante para la mujer, que recupera de forma natural la simetría de su cuerpo. Puede combinarse con otras tipologías de cirugía mamaria para optimizar los resultados.
 
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