Acné

El acné es un trastorno muy común de la piel que suele aparecer al comienzo de la pubertad. Está causado por la inflamación de las glándulas sebáceas que rodean a los folículos de la cara, del pecho y de la espalda. En la mayoría de las personas, el acné tiende a desaparecer alrededor de los 25 años, no obstante hay casos en los que puede continuar hasta mediana edad. Los cambios hormonales relacionados con el período menstrual y el embarazo pueden contribuir a su desarrollo, así como los factores ambientales, como la contaminación, el calor intenso, la humedad o el frío. En la actualidad existen tratamientos eficaces tanto para las lesiones activas como para las cicatrices.

¿Qué causa el acné?

Durante la pubertad se incrementa la producción de hormonas sexuales masculinas (andrógenos) que estimulan las glándulas sebáceas, y como consecuencia éstas producen mayores cantidades de grasa. Simultáneamente hay un estrechamiento del canal por donde debe salir el sebo, lo que impide su expulsión al exterior. Cuando estas glándulas sebáceas se infectan por las bacterias habituales de la piel, que se alimentan del propio sebo o grasa, se produce la aparición de las espinillas, que son la característica de este proceso. Estas bacterias eliminan una serie de productos de desecho que son irritantes para las glándulas sebáceas, lo que ocasiona su inflamación y da lugar a la aparición de lesiones inflamatorias (granos).

¿Cuáles son sus síntomas?

Los primeros síntomas son poco importantes: manchitas rojas que se convierten en pequeñas   espinillas que contienen ácidos grasos en descomposición. La inflamación da lugar a la aparición de lesiones inflamatorias (pápulas, pústulas, nódulos, quistes) que desaparecen en unos días o unas semanas dependiendo de su gravedad. El acné más grave puede dejar cicatrices permanentes, que requerirán de tratamientos médico estéticos para su eliminación. El acné también puede causar estrés psicológico y problemas de integración social, por lo que es importante acudir a un dermatólogo para encontrar el tratamiento más adecuado.

¿Cuáles son sus tratamientos?

El acné no se cura totalmente, pero se puede controlar. Por otra parte, la mejoría nunca es instantánea ni permanente: la piel debe seguir cuidándose para evitar recaídas. El tratamiento suele ser prolongado y requiere constancia en el cumplimiento. El dermatólogo es quien debe indicar el tratamiento más apropiado para cada persona y cada tipo de acné. Existen múltiples tratamientos para el acné según sus características clínicas y su intensidad. En la mayoría de los casos deberemos utilizar varios medicamentos simultáneamente y es habitual que se vayan cambiando algunos de ellos en función de la evolución del paciente.

Tratamientos tópicos (aplicados directamente sobre la piel):

Todos los pacientes con acné requieren en mayor o menor medida medicación tópica. La mayoría de estos productos deberán aplicarse no sólo sobre las lesiones sino en todas las zonas de la piel susceptibles de presentar acné, ya que estos tratamientos se utilizan no sólo para resolver lesiones preexistentes sino también para evitar la aparición de lesiones nuevas. Los tratamientos tópicos actúan sobre los diversos factores que producen el acné: controlan la producción de sebo, disminuyen la inflamación y eliminan bacterias. No existe un producto que actúe simultáneamente sobre todos estos factores, por lo que lo más conveniente es la combinación de varios en cada persona con mayor o menor intensidad según las características del acné.

Tratamientos orales:

Se utilizan fundamentalmente en las formas inflamatorias intensas y cuando no se produce una respuesta adecuada a los tratamientos tópicos. Existe un amplio arsenal de medicamentos útiles que se recetan según el tipo predominante de lesiones que encontremos, su intensidad y cuál sea la causa del acné a tratar. Los medicamentos más utilizados son los antibióticos orales, tratamiento hormonal, antiinflamatorios no esteroideos y ansiolíticos. El dermatólogo determinará cuál es el tratamiento más adecuado en cada caso, así como los posibles efectos secundarios, si los hubiera.

Tratamientos físicos y quirúrgicos:

Existen múltiples tratamientos de tipo físico para mejorar las lesiones activas de acné, aunque la mayoría de estos procedimientos van encaminados al tratamiento de las cicatrices y las manchas residuales. Consisten en extracción de comedones, drenaje y extirpación quirúrgica de las lesiones quísticas, inyección intralesional de corticoides y crioterapia.

Tratamiento de las secuelas:

Hay  diversos procedimientos para el tratamiento de las cicatrices y las manchas residuales del acné, que el médico recomendará en cada caso. Algunos de los más frecuentes son el peeling químico y los tratamientos con láser.
 
Consulta estética gratuita
Blog del Dr. Lopez Bran

Blog

Newsletter
Suscríbase al boletín de noticias de Imema
Nombre:
Email:

Blog Eduardo Lopz Bran.

Diseo e implementacin Berkedana - Javier Tabernero.