Cáncer cutáneo

Existen dos tipos principales de cáncer cutáneo:
El melanoma es un tumor maligno originado en los melanocitos, que son unas células que producen melanina (pigmento que absorbe los rayos ultravioleta). Los melanocitos se localizan en la piel, los pelos, los ojos, el sistema nervioso central, las mucosas y los oídos.
Los epiteliomas cutáneos son tumores malignos originados en la epidermis (capa más superficial de la piel) y/o sus anejos (folículos pilosebáceos y glándulas sudoríparas). Los más frecuentes son el carcinoma de células basales o epitelioma basocelular y el carcinoma de células escamosas o epitelioma espinocelular. Constituye el grupo de tumores malignos más frecuente en el ser humano.
Un diagnóstico precoz del cáncer de piel en sus diferentes modalidades y en especial en el melanoma es vital, ya que en esos casos el tratamiento quirúrgico es curativo.

 ¿Qué es el melanoma?

Es un tipo de cáncer originado en los melanocitos. En la mayoría de los casos se localiza en la piel, aunque también pueden producirse en mucosas, los ojos, el aparato digestivo y el sistema nervioso, entre otros lugares. El melanoma es un cáncer peligroso. La supervivencia del paciente depende en muchos casos de la detección y el tratamiento precoces, por lo que es fundamental consultar al médico en cuanto se tenga la más mínima sospecha o síntoma.

¿Qué es el epitelioma basocelular?

Se trata de un tumor cutáneo maligno que se origina en las células basales (las células más profundas) de la epidermis o de sus anejos, y crece lentamente con posibilidad de destrucción local, pero rarísimamente metastatiza (diseminación en órganos alejados del tumor original). Son los epiteliomas cutáneos más frecuentes (50-75 por ciento de los casos). El 80 por ciento se localiza en la cabeza y el resto, por orden de frecuencia, en cuello, tronco, extremidades y genitales. Son más frecuentes en el varón y se suelen presentar en torno a los 50 años de edad, sobre la piel sana. El epitelioma basocelular no es un cáncer peligroso pero debe ser tratado para evitar que continúe creciendo.

 ¿Qué es el epitelioma espinocelular?

Es un tumor cutáneo maligno derivado de una capa de la epidermis. El crecimiento  habitualmente es más veloz que el del basocelular y tiene capacidad de producir destrucción local y metástasis por vía linfática y sanguínea. Al contrario que el basocelular, el espinocelular aparece casi siempre sobre alguna lesión precancerosa. Es el segundo tumor cutáneo maligno más frecuente. Afecta a la piel, las mucosas y semimucosas. Es más frecuente en zonas del cuerpo expuestas a la luz solar, particularmente la cara (mejillas, orejas y semimucosa del labio inferior), seguido de las extremidades superiores, tronco y extremidades inferiores. Típicamente afecta a varones entre los 40 y 50 años, aunque también puede darse en personas más jóvenes.

 ¿Cuáles son los factores de riesgo?

Hay una serie de factores que aumentan el riesgo de desarrollar un cáncer de piel. Estos factores determinan que existan grupos de personas con mayor probabilidad de desarrollarlo. Entre ellos cabe destacar:
- El factor causal más importante es la exposición solar en sujetos racialmente predispuestos.
- Las personas que están expuestas de forma importante a la radiación solar pueden desarrollar cáncer de piel en edades tempranas (20-30 años).
- Las personas de piel blanca, pelo rubio o pelirrojo y ojos claros (verdes, azules y grises) sufren mayor riesgo de padecer un melanoma. La piel de las personas blancas es más sensible y más propensa a ser dañada por los rayos del sol.
- La presencia de lunares atípicos, también llamados nevos (mayores de 6 milímetros de diámetro, asimétricos, con bordes irregulares, diferentes colores en su interior y elevaciones). Estos son más propensos a convertirse en malignos.
- La presencia de lunares atípicos en gran cantidad. Cuanto mayor sea el número mayor será el riesgo. Igualmente a mayor tamaño mayor riesgo.
- La presencia de lunares congénitos (presentes desde el nacimiento). Los gigantes (mayores de 20 centímetros) son los que conllevan mayor riesgo.
- Las efélides (pecas). También a mayor número, mayor riesgo.
- Tener antecedentes familiares (de nevos atípicos, de melanoma o de ambas cosas). Puede heredarse genéticamente una mayor predisposición a padecer melanoma.
- Haber padecido una o más quemaduras severas provocadas por el sol. Especialmente si se han sufrido en la infancia o la adolescencia, pues el efecto de la irradiación solar es acumulativo.
- La ausencia de bronceado ante la exposición solar.
- Haber estado expuesto muchas horas a rayos ultravioleta (sol, UVB, UVA), aunque se tenga la piel totalmente bronceada.

¿Cuáles son los signos de alarma?

En general hay que vigilar todas las lesiones cutáneas nuevas y observar si tienen tendencia a la curación o por el contrario crecen o no terminan de cicatrizar. También es necesario vigilar los lunares. Debe prestarse atención a cambios en el tamaño, color y forma y a la aparición de dolor, picor o sangrado espontáneo. El diagnóstico precoz en el melanoma es de vital importancia.

 ¿Cómo se diagnostica el cáncer de piel?

En algunas ocasiones no es necesario realizar ninguna prueba, puesto que el diagnóstico se basa en la clínica. Cuando se plantean dudas sobre la naturaleza maligna de un tumor se puede recurrir a diferentes pruebas diagnósticas como la microscopía de epiluminiscencia o la biopsia cutánea.

¿Cómo se trata el cáncer de piel?

El dermatólogo es la persona indicada para determinar el tratamiento adecuado para cada paciente dependiendo del tipo y estadío del tumor, así como de otros factores como su estado de salud general y su edad.
EPITELIOMAS
Generalmente el tratamiento suele ser con cirugía, siempre que el tamaño de la lesión y la localización permitan la total eliminación del tumor y un resultado cosmético adecuado o, al menos, mejor que el obtenido por otros procedimientos. La cirugía permite además el estudio completo de todo el tumor a través del microscopio. Otros procedimientos utilizados son la crioterapia (tratamiento con frío) y la radioterapia (tratamiento con radiaciones).
MELANOMA
Existen cuatro tipos de tratamientos, que pueden utilizarse de forma combinada:
1- Cirugía
 El tratamiento quirúrgico consiste en la total extirpación del tumor junto con una parte del tejido sano que hay a su alrededor. Así, se evita que el cáncer se reproduzca si ha invadido zonas cercanas. La extirpación quirúrgica es el tratamiento más común para esta enfermedad. La cantidad de tejido que se extirpa depende de la profundidad y el grosor del melanoma. Es importante tener en cuenta la eficacia de la cirugía: cura el melanoma si es inicial y, por tanto, la decisión de extirparlo debe prevalecer sobre los criterios estéticos.
2- Quimioterapia
Consiste en la administración de fármacos anticancerígenos. Pueden establecerse combinaciones de varios fármacos para incrementar su eficacia, e incluso aplicarse localmente. Se utiliza cuando hay extensión del melanoma desde el lugar de origen a otras partes del cuerpo.
3- Inmunoterapia
Se trata de aumentar las defensas del cuerpo ante la enfermedad. Las sustancias más utilizadas son los interferones, pues han demostrado ser útiles como tratamiento postquirúrgico en los melanomas con alto riesgo de recaída.
4- Radioterapia
Es el uso de radiación de alta intensidad para destruir las células cancerígenas y detener su crecimiento. En el caso del melanoma sólo se utiliza para tratar metástasis (diseminación a otras partes del cuerpo) en los huesos o en el cerebro.
 
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