Hiperhidrosis

La hiperhidrosis es un exceso de sudoración que afecta a las manos, las axilas, la cara y los pies, zonas del cuerpo donde hay más cantidad de glándulas sudoríparas. Su causa es desconocida, aunque se considera que puede deberse a un exceso de actividad del sistema nervioso simpático. Afecta al uno por ciento de determinados grupos de población y tiene una repercusión social y laboral muy importante.
Los tratamientos médicos clásicos existentes pueden mejorar las hiperhidrosis leves.    

¿Dónde puede aparecer?

En realidad la hiperhidrosis puede afectar muchas y diferentes áreas del cuerpo, pero lo más común es que se presente en las palmas de las manos, en lo que se conoce como Hiperhidrosis de las palmas.
Sin importar donde ocurre, la hiperhidrosis representa un problema importante para quienes conviven con ella a la hora de relacionarse.
La hiperhidrosis no es una condición temporal. Mucha gente la sufre durante años, usualmente desde la niñez y en forma totalmente independiente del clima.

¿Cuáles son sus causas?

La hiperhidrosis en muchos de los casos es genética y se asocia con alteraciones del sistema nervioso simpático, específicamente con la cadena simpática torácica, que se encuentra a lo largo de las vértebras de la espina dorsal. Esta cadena controla las glándulas responsables de la transpiración del cuerpo, concentradas principalmente en la palma de  las manos y la planta de los pies.
Otra manifestación de la actividad hiperactividad simpática es la ruborización facial.
Hay personas que tienen un exceso de sudoración por causa de oras enfermedades tales como hipertiroidismo, desórdenes psiquiátricos, menopausia y obesidad. Se deben destacar estas afecciones antes de diagnosticar la hiperhidrosis primaria.

Tratamiento de la Hiperhidrosis

En el pasado se aplicaba a estos pacientes desde psicoterapia hasta fuertes antitranspirantes. La psicoterapia no ha demostrado gran utilidad, mientras que los antitranspirantes deben ser aplicados en forma regular para resultar efectivos.
Los medicamentos con efecto psicotrópico y anticolinérgico son útiles pero presentan efectos secundarios desagradables, tales como sequedad bucal, problemas urinarios y riesgo de insolación.
Hoy en día existen múltiples tratamientos farmacológicos, físicos y quirúrgicos:



Tratamiento farmacológico sistémico:

- Tranquilizantes. Para aquellos pacientes en los que su patología se relaciona con estados de ansiedad.
- Anticolinérgicos. Son efectivos pero  como se mencionó tienen muchos efectos secundarios indeseables, lo que hace que se puedan utilizar solo para períodos cortos y en situaciones concretas.
- Antiinflamatorios no esteroideos. En pacientes con hiperhidrosis generalizada y artritis.
- Calcioantagonistas.

Tratamiento farmacológico tópico:
- Cloruro de aluminio. Su mecanismo de acción es la obstrucción mecánica de los poros de las glandulas sudoríparas ecrinas, que se atrofian. Es especialmente eficaz en la hiperhidrosis axilar. La solución se aplica diariamente sobre la piel bien seca (sobre la piel húmeda produce irritación), por la noche antes de acostarse, para así aprovechar la relativa inactividad nocturna de las glándulas sudoríparas. Hay que evitar el lavado de la zona previamente y sí hacerlo por  la mañana.
- Aldehídos. Se utilizan a diferentes concentraciones. Como efectos secundarios algunos de ellos sensibilizan y dejan coloración sobre la piel.
Tratamiento farmacológico intralesional:
 Toxina botulínica. Es un tratamiento muy eficaz y seguro como lo demuestran numerosas publicaciones científicas. Infiltrando diminutas dosis de toxina botulínica mediante micro inyecciones se logra paralizar en gran parte la actividad excesiva de las glándulas sudoríparas. Se puede realizar tanto en axilas como en palmas de manos y pies.

Tratamiento físico mediante iontoferesis:
Es un método muy simple, seguro y con buenos resultados en hiperhidrosis palmar y plantar. Se define como la introducción de una sustancia ionizada a través de la piel mediante la aplicación de una corriente eléctrica. Para el tratamiento de la hiperhidrosis es efectiva con agua corriente, sin necesidad de añadir ninguna sustancia. En casos resistentes se pueden añadir anticolinérgicos. Las sesiones se dan cada dos o tres días, duran aproximadamente media hora y hay que aplicar entre diez y veinte sesiones seguidas. El tratamiento ha probado ser efectivo casi en un 90 por ciento de los casos. Los efectos duran entre seis semanas y tres meses. Existe un aparato de iontoforesis para uso casero que funciona con pilas.
Tratamiento quirúrgico mediante simpatecomía:
 Actualmente se prescribe para tratar la hiperhidrosis palmar con una eficacia de alrededor del 95 por ciento. Esta técnica no se utiliza a nivel lumbar para el tratamiento de la hiperhidrosis plantar por el riesgo de impotencia sexual. El principal efecto secundario es la hiperhidrosis compensadora en el resto del cuerpo (cara, tronco o extremidades), cuya incidencia ronda el 50 por ciento de los casos. Otra complicación frecuente y duradera es el dolor torácico leve por lesión de los nervios intercostales, que generalmente desaparece con analgesia oral esporádica.
 
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