Onicomicosis

La onicomicosis se define como toda infección en las uñas de las manos o de los pies producida por diversos tipos de hongos. La infección puede provenir de la propia uña o de otra infección por hongos en otras localizaciones.

Existe un elevado número de alteraciones ungueales (de las uñas) que pueden ofrecer importantes semejanzas desde un punto de vista médico. La confusión con otras afecciones dermatológicas y la propia identificación del hongo crea grandes dificultades a la hora de un diagnóstico correcto de esta afección.

En la mayoría de los casos los síntomas no están necesariamente asociados al dolor. La persona afectada tan solo siente molestias, picor y un cambio estético progresivo del estado de sus uñas. Esta es la principal razón por la que no se suele acudir al médico hasta que el estado de la afección es avanzado y hay un cambio evidente en la apariencia y forma de las uñas.
Un adecuado tratamiento médico y una serie de medidas preventivas permiten resolver el problema y entrar las recidivas.

¿Cuáles son los factores de riesgo?

Hay una serie de condicionantes ambientales, personales y de carácter social que pueden implicar un mayor riesgo de infección por hongos en las uñas.

La onicomicosis no es una alteración de origen genético, aunque hay una serie de enfermedades predisponentes que provocan escasa oxigenación de las uñas o disminución de las defensas del organismo y por tanto aumentan la probabilidad de infección. Son: diabetes, enfermedades neurológicas, enfermedades arteriales, enfermedades de la sangre y enfermedades que afectan al sistema inmunológico.

Otros factores de riesgo que propician el contagio de infecciones por hongos, ya que favorecen el microambiente donde algunos tipos de hongos están presentes, son: el uso de calzado inapropiado que impida la transpiración del pie, la sudoración, los lugares húmedos de uso común (gimnasios, piscinas, etc.), los traumatismos y determinados trabajos en contacto con el agua (sector de hostelería, tareas domésticas, etc.).

La onicomicosis en los pies se observa con frecuencia en personas que practican deportes.  En cambio, quienes realizan tareas domésticas presentan mayor afectación de las uñas de las manos.
Respecto a la edad vemos que es más frecuente en ancianos, que suelen padecer lesiones crónicas a las que no dan demasiada importancia. Las personas más jóvenes y las mujeres son los grupos más preocupados y concienciados, sobre todo por el problema estético que supone.

 ¿Cuáles son los síntomas?

Aunque no provoca síntomas alarmantes ni alteración del estado general, puede causar problemas en la vida social y profesional al limitar el desempeño de ciertas actividades para las cuales la estética es importante.

Normalmente los síntomas comienzan con una afectación parcial de la uña que con el tiempo se extenderá hasta afectar a la matriz o raíz. La posible ausencia de dolor y la lentitud en la progresión de la afección son, precisamente, las causas fundamentales por las que se acude al dermatólogo cuando la enfermedad ya está muy avanzada.

Los signos más frecuentes que aparecen son los cambios en la forma de la uña (aspecto leñoso), cambios de color (pasa a ser amarillento, parduzco), aumento de grosor, mayor fragilidad y desprendimiento.

¿Cómo se diagnostica?

Hay una gran cantidad de alteraciones ungueales que ofrecen semejanzas desde el punto de vista clínico y este hecho influye de manera determinante en la dificultad de establecer el diagnóstico correcto. A pesar de ello, el diagnóstico puede realizarse sobre la base de la apariencia de las uñas.

Para un diagnóstico fiable se pueden realizar diferentes técnicas (examen directo o cultivo de la muestra) que confirmen la onicomicosis y el tipo de hongo responsable de la enfermedad. La toma se obtiene mediante raspado o cortando un fragmento de la uña afectada.

¿Qué puede hacerse en casa?

 -  Extremar las medidas de higiene personal: lavar frecuentemente los pies y secarlos adecuadamente antes de ponerse los calcetines y el calzado, especialmente las zonas entre los dedos.
-  Tomar medidas de precaución en lugares públicos como piscinas, gimnasios, duchas, etc.
-  Usar calzado adecuado que permita transpirar al pie.
-  Utilizar calcetines de algodón o de lana. Cambiarlos frecuentemente y siempre que estén húmedos.

¿Cuál es el tratamiento?

Fundamentalmente hay dos tipos de tratamiento, que se prescriben por separado o combinados:
Tratamientos tópicos (aplicados directamente sobre la uña)
Son lacas que se aplican sobre la superficie de la uña. Requieren una gran dedicación y constancia, ya que suelen ser tratamientos de larga duración. Suelen ser suficientes para tratar las infecciones superficiales y cuando la afectación de la uña no es muy extensa (si no afecta a la raíz).
Tratamientos sistémicos (por vía oral)
Su eficacia es mayor. La duración del tratamiento también suele ser prolongada. 

Cuando estos tratamientos no son eficaces se puede llegar a realizar la extirpación total de la uña (ablación) mediante métodos quirúrgicos o químicos.

 
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Blog del Dr. Lopez Bran

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