Psoriasis
La psoriasis es una enfermedad cíclica y crónica de la piel. No es contagiosa. El alcance de esta enfermedad puede variar considerablemente: desde brotes benignos por los que la persona no llega a percibir que tiene psoriasis, hasta casos graves, que pueden impedir realizar una vida normal. Se calcula que aproximadamente un dos por ciento de la población tiene esta enfermedad en mayor o menor grado.
Todos los tipos de psoriasis pueden beneficiarse del tratamiento médico o físico, que aporta una visible mejora en la calidad de vida de los pacientes.
¿Cuáles son las causas de la psoriasis?
La psoriasis es hereditaria, aunque todavía no se ha descubierto su forma de transmisión. La tendencia a contraer psoriasis viene predeterminada genéticamente pero no siempre se manifiesta.
La exposición a ciertos factores, como la infección estreptocócica en la garganta, el alcohol, las medicinas o traumatismos e irritación en la piel, puede causar un brote de esta enfermedad en personas que tengan esta predisposición genética.
Hay dos tipos principales de psoriasis: la vulgar (placas psoriásicas) y la pustulosa. Estos dos tipos pueden dividirse en subgrupos según su gravedad, duración, localización corporal y forma de las lesiones.
Alrededor de un seis por ciento de las personas que tienen psoriasis suele tener al mismo tiempo artritis psoriásica en las articulaciones. La artritis psoriásica se manifiesta inicialmente en los dedos de manos y pies, pero también puede afectar a la columna vertebral.
¿Cuáles son los síntomas?
Psoriasis vulgar
Es la variedad más frecuente. Los primeros síntomas de un brote son:
- Aparición de manchas rojas planas o sobreelevadas (placas).
- Las placas aumentan de tamaño y producen descamación.
- Las escamas superiores se desprenden en grandes cantidades, mientras que las escamas de las capas inferiores están firmemente adheridas.
- Cuando se raspan las escamas se puede observar debajo un gran número de pequeños puntos sangrantes.
- En las uñas normalmente se manifiesta con pequeñas depresiones y engrosamiento. El brote puede causar desprendimientos. Es frecuente observar también una pigmentación amarilla que recibe el nombre de "mancha de aceite".
- La psoriasis invertida se localiza en los pliegues de la piel (axilas, debajo de los pechos y en el abdomen en personas obesas, en ingles o en nalgas), donde aparecen placas rojas acompañadas de picor. Las placas se infectan a menudo por un hongo llamado Cándida.
- La psoriasis guttata es una variante especial que afecta principalmente a niños y adolescentes. Se manifiesta de forma aguda como consecuencia de la infección estreptocócica de garganta.
Aparecen placas eritematosas redondeadas de pequeño tamaño acompañadas de descamación dispersas por todo el cuerpo (como si fueran gotas). En muchos casos esta afección desaparece por sí sola tras varias semanas o meses.
- La psoriasis en el cuero cabelludo puede ser difícil de distinguir de brotes agudos de otras enfermedades como la dermatitis seborreica. Un brote de psoriasis en el cuero cabelludo se acompaña en ocasiones de lesiones en otras zonas del cuerpo.
Psoriasis pustulosa
La psoriasis pustulosa es una variedad poco frecuente. Produce una inflamación tan grave que además de las lesiones normales aparecen pústulas (vesículas con pus). Tiene, no obstante, diferentes grados según su localización. En ocasiones se sitúa sólo en las manos y en los pies y en otras se generaliza a toda la superficie corporal, poniendo en peligro la vida de la persona debido al elevado número de proteínas y líquidos que se pierden y al riesgo de infección.¿Qué pueden quienes sufren esta afección?
Es importante aceptar que la psoriasis es una enfermedad crónica, que normalmente se caracteriza por la alternancia de períodos libres de enfermedad y otros con brotes.
Se deben evitar los factores o situaciones que empeoran esos brotes.
También hay que saber que todos los grados de psoriasis pueden ser tratados. El tratamiento no es definitivo (es decir, no evita las recaídas), pero aporta una mejor calidad de vida.
El dermatólogo es el único especialista que sabe cómo tratarla y de qué manera ayudar al paciente.
¿Cómo se diagnostica?
El diagnóstico se suele hacer después de un examen exhaustivo de la piel. En caso de duda el dermatólogo realiza una biopsia (toma de unos milímetros de piel), que posteriormente envía a un anatomopatólogo para que lo examine con un microscopio.¿Qué expectativas existen en el futuro?
Continuamente se investigan posibles tratamientos con el fin de mejorar la respuesta y disminuir los efectos secundarios de los ya existentes. Las investigaciones con inhibidores del factor de necrosis tumoral abren expectativas terapéuticas nuevas.¿Cuál es el tratamiento que se debe seguir?
El paciente debe llevar a cabo el tratamiento en estrecha colaboración con el dermatólogo. Consiste en la utilización de diversos medicamentos locales y sistémicos, en función de la edad del paciente, su estado de salud y la naturaleza de la psoriasis que padezca.
Los tratamientos locales incluyen cremas y ungüentos que contienen breas, ditranol, derivados de la vitamina D (calcipotriol o tacalcitol) y corticoides. Los que contienen corticoides habitualmente se utilizan durante un período corto de tiempo. Cuando el cuero cabelludo está afectado los productos se aplican en forma de lociones y champús.
En pacientes con una afectación cutánea extensa se utiliza fototerapia (ultravioleta B, abreviado UVB) y fotoquimioterapia (psoralenos con ultravioleta A, conocido como PUVA).
En casos graves o que no responden a tratamientos convencionales se aplican tratamientos sistémicos con ciclosporina, metrotexato o acitretin.
La mayoría de los afectados experimentan mejoría tras la exposición al sol.
