Estética dental
Blanqueamiento dental
El blanqueamiento dental es un procedimiento clínico que busca aclarar el tono de los dientes aplicando un agente químico y sin alterar su estructura básica. El color de los dientes es diferente en cada persona, y viene determinado por la tonalidad del núcleo del diente (dentina) y por la transparencia y capacidad de refracción de la luz del esmalte. La alteración del color de las piezas puede producirse por diferentes causas: hereditarias, farmacológicas, tratamientos dentales, consumo de café o tabaco, etc. El blanqueamiento consiste, por tanto, en eliminar del esmalte las partículas que alteran su color original.
Básicamente se utilizan dos agentes blanqueadores: el peróxido de hidrógeno y el peróxido de carbamida. El primero es el más potente y debe ser aplicado únicamente por un profesional en su consulta. Se hace mediante unos moldes de plástico elaborados a la medida de la boca de cada paciente, y antes de aplicarlos, se realiza un pulido de la superficie dental para eliminar impurezas.
El tratamiento suele continuar en casa con la aplicación, durante una semana o diez días, de peróxido de carbamida y concluye, de nuevo en la consulta, con un pulido final y la aplicación de flúor para reforzar el esmalte. Es totalmente indoloro.
En Imema, Instituto Médico Estético de Madrid, contamos, además, con la posibilidad de realizar blanqueamiento dental por láser.
¿Es efectivo?
La efectividad dependerá en gran medida de las causas que ocasionaron la alteración del color dental. El profesional indicará en cada caso qué resultados se pueden esperar con este tratamiento. La duración del blanqueamiento depende, fundamentalmente, de los hábitos alimenticios y del estilo de vida del paciente.
Carillas
Las carillas son finas láminas de porcelana o composite que se colocan cubriendo toda la superficie anterior de los dientes, mediante la aplicación de un adhesivo especial. Se emplean para tapar anomalías del esmalte que no pueden tratarse mediante el blanqueamiento, o bien para disimular alteraciones en el tamaño o la forma de la pieza dental.

Las carillas no interfieren en la masticación de los alimentos y, debido a la importante mejoría estética que suponen, son una buena solución para mejorar la sonrisa.
El odontólogo determinará en qué casos es conveniente aplicar carillas, y en cuáles no son recomendables, ya sea por cuestiones médicas o fisiológicas. También recomendará si es más adecuado utilizar carillas de porcelana o composite. Las primeras tienen gran poder de adhesión y resistencia a la abrasión y se mantienen inalterables con el tiempo (no se desgastan ni pierden su brillo). Las de composite se realizan con el mismo material que se usa para los empastes. Tienden a deteriorarse con el paso del tiempo (pérdida de brillo y oscurecimiento), aunque su aplicación resulta más económica y rápida.
