La celulitis es la gran enemiga del verano, el motivo por el que muchas mujeres sienten reparo en mostrar sus piernas. Constituye uno de los problemas estéticos más frecuentes, afecta a una mujer de cada cuatro. Este efecto de piel de naranja se produce por acumulaciones de grasa en zonas localizadas bajo la piel. Generalmente, suele aparecer en los muslos, en el vientre o en los brazos.
Desde Clínica IMEMA queremos destacar que la aparición de celulitis está relacionada con factores genéticos u hormonales, aunque también puede verse agravado por malos hábitos de vida. Si quieres reducir o prevenir la celulitis, no te pierdas nuestros consejos:
- Fruta y verdura: Son alimentos con un gran aporte de agentes antioxidantes. Comer sano es fundamental para cuidarse por dentro y por fuera. La clave está en una dieta variada y equilibrada, existen elementos como las grasas saturadas que no son beneficiosas para nuestro cuerpo, por lo que conviene reducir su consumo.
- Evita el tabaco: Es un mal hábito en sí mismo, supone un riesgo para la salud de las personas que lo consumen y todas sus consecuencias son negativas. El tabaco favorece la obstrucción de los capilares venosos, potenciando problemas como la piel de naranja.
- Exfolia tu piel: Es recomendable llevar a cabo un procedimiento de exfoliación una vez a la semana. De este modo se eliminan las células muertas de la piel, logrando que luzca más suave y luminosa
- Haz deporte: El sedentarismo es una de las causas por los que la celulitis puede verse agravada. Los deportes aeróbicos ayudan a tonificar y endurecer los músculos, además el ejercicio es saludable y necesario.
En cualquier caso, existen tratamientos específicos para mejorar la celulitis, como la mesoterapia corporal. Este tratamiento consiste en inyectar “algunas sustancias” bajo la piel en zonas localizadas del cuerpo, contribuyendo a la eliminación de grasa, a reducir la celulitis y mejorar los problemas de flacidez. Es una de las técnicas más eficaces contra la piel de naranja, el tratamiento permite recuperar la luminosidad y tonicidad que se pierden con el paso del tiempo.

