Gesticulamos constantemente, aunque no seamos demasiado conscientes de ello. A lo largo del día, hacemos diferentes gestos como masticar, sonreír o fruncir el ceño. Todas estas acciones conllevan el movimiento de diferentes músculos de la cara y, con el paso del tiempo, surgen las temidas líneas de expresión y pequeñas arrugas, sobre todo en la...
