Origen de la cirugía plástica

cirugía plástica

Las intervenciones quirúrgicas en el ámbito de la medicina estética se conocen como cirugía plástica, estética o reparadora. Se trata de una especialidad que surge con la intención de devolver la integridad anatómica de un cuerpo o modificar aquellas zonas que presentan alguna alteración o que generan cierto malestar al paciente. Los avances tecnológicos han permitido que las técnicas y los procedimientos hayan evolucionado notablemente, pero no siempre fue así, aunque la cirugía plástica es menos reciente de lo que podamos pensar.

Es cierto que, en los últimos años, este tipo de intervenciones se han multiplicado exponencialmente. El motivo es la optimización de las técnicas que, hoy en día, permiten conseguir los mejores resultados y minimizar los períodos de recuperación. Otro factor importante en la repercusión de la cirugía plástica en la sociedad, es que cada vez es más accesible al reducirse los costes de este tipo de procedimientos.

En Clínica Imema queremos contarte cómo fueron los orígenes de la medicina estética, que se remontan, nada más y nada menos, que al año 1.500 antes de Cristo. Concretamente, los primeros indicios de estas intervenciones se recogen en la civilización egipcia, en el papiro de Eber. En aquel entonces, se aplicaban técnicas rudimentarias para mejorar el aspecto de aquellos hombres que habían sufrido heridas, bien como consecuencia de algún accidente o por rencillas y peleas con otros hombres.

En la India, se realizaban muchas intervenciones para mejorar el aspecto físico de aquellas personas que eran sometidas a amputaciones como castigo a determinados delitos. El adulterio, por ejemplo, era sancionado con la amputación de la nariz. Las intervenciones para reparar los daños en la nariz, que también podían darse por alguna enfermedad o acciones bélicas, fueron una de las principales intervenciones estéticas de la historia.

La cirugía plástica, estética o reparadora también tuvo una gran relevancia en la época de los romanos, cuando muchos hombres deseaban disimular las cicatrices que las peleas o el paso por los Coliseos dejaban sobre su piel. Se cuenta que el emperador Justiano II tuvo que someterse a una intervención de cirugía para la nariz tras una herida de guerra.

Durante el renacimiento, el arte de la cirugía estética se trasladó a Italia, concretamente a Sicilia y a Calabria, donde familias de médicos trasmitían sus conocimientos de generación en generación. Durante la Primera Guerra Mundial, la importancia de estas técnicas adquirieron mucha más relevancia, ya que resultaba necesaria para tratar a los soldados mutilados en combate. Con el estallido de la Segunda Guerra Mundial se amplió su ámbito de actuación, incrementándose las técnicas y mejorando los resultados.

Actualmente, la medicina estética resulta necesaria para mejorar el aspecto de malformaciones o cicatrices que pueden ser consecuencia de un accidente, una enfermedad o bien para corregir algún aspecto de la anatomía de un paciente concreto, que puede sentirse mal, perdiendo la confianza y viendo mermada su autoestima.

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