¿Granitos a los 30? Puede ser acné

dermatología

El acné no sólo es un problema estético, ya que se trata de una patología que pone en entredicho la salud de la piel. Los granos e imperfecciones que provoca esta enfermedad son la consecuencia de una inflamación, de carácter bacteriano, de los poros y puede generar cicatrices permanentes. Uno de los mitos más extendidos es que el acné sólo se manifiesta en la adolescencia, ya que es habitual que se produzcan casos tardíos en personas adultas. Siendo conveniente visitar al dermatólogo para que realice un diagnóstico adecuado y disponga un tratamiento específico.

El acné tardío afecta a un elevado porcentaje de mujeres adultas, localizándose mayoritariamente en la zona inferior de la cara y el mentón. Se han realizado diferentes estudios en esta materia determinando que este problema es más frecuente en mujeres afroamericanas e hispanas. Desde Clínica IMEMA queremos destacar que existen múltiples factores que pueden potenciar la aparición de acné o agravar un problema ya existente: los cambios hormonales, la ingesta de anticonceptivos orales o el estrés, por ejemplo.

Es recomendable no manipular los granos emergentes, ya que podría agravar la infección. Además, es aconsejable visitar al dermatólogo si detectamos que el problema se agrava o que la presencia de imperfecciones se extiende a otras zonas. Acudir a la consulta del especialista es la única opción que te permitirá conocer el tipo de acné que padeces y determinar cuál será el mejor tratamiento para atajar el problema de raíz.

Para lucir una piel tersa y suave es necesario llevar a cabo una vida saludable.  Tener una dieta equilibrada y hacer ejercicio, por ejemplo, puede ayudarte a mejorar su estado. De hecho, los malos hábitos, como fumar, contribuyen a deteriorar la salud de tu piel, agravando patologías como el acné tardío.

El tratamiento más adecuado para acabar con el acné en la edad adulta deberá ser determinado por un especialista, porque además de evitar el problema será necesario adaptarse a las necesidades básicas de cada tipo de piel. En cualquier caso, es recomendable realizar una rutina diaria de limpieza e hidratación de la piel para cuidarla en profundidad y evitar la aparición de impurezas, de igual forma que resulta fundamental retirar el maquillaje a diario para que la piel pueda respirar.

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