La lucha del ser humano por combatir los efectos del paso del tiempo no es algo nuevo. De hecho, los primeros tratamientos de rejuvenecimiento facial están fechados en 1901, aunque es cierto que estos procedimientos no se generalizaron hasta el siglo XX. Eugen Holländer fue el cirujano alemán que realizó el primer lifting de la historia, con una técnica un tanto rudimentaria, a una dama de la aristocracia polaca. Su paciente tenía muy claro lo que esperaba conseguir con la intervención: minimizar las arrugas de expresión de las comisuras de los labios y el arco formado entre la nariz y la boca.
Holländer pensó que si hacia pequeñas incisiones para eliminar piel detrás de las orejas y en el cuero cabelludo conseguiría estirar la piel del óvalo facial y minimizar las arrugas. Los resultados fueron bastante satisfactorios, aunque es cierto que en la frente y en la zona superior no se experimentaron cambios.
Otro de los padres de los tratamientos de rejuvenecimiento facial fue el doctor Lexer, en 1910, quien tenía una paciente que se estiraba la piel por las noches, mediante el uso de gomas. Según este cirujano los resultados fueron un éxito.
En cualquier caso, no fue hasta 1970 cuando las técnicas de lifting facial mejoraron notablemente. El motivo fue la evolución de la anestesia, que cada vez era más segura. El boom de la década de los 70, fue impulsado por la apuesta de las celebrities de la época para someterse a este tipo de tratamientos. Las investigaciones y estudios científicos han ido mejorando los procedimientos de rejuvenecimiento facial a lo largo de todos estos años y a medida que se han ido conociendo más factores sobre el proceso de envejecimiento humano.
Desde Imema queremos destacar que, aunque el lifting fue uno de los primeros tratamientos para contrarrestar los efectos del paso del tiempo en nuestro cuerpo, han ido apareciendo otras técnicas y tratamientos menos invasivos para conseguir los mejores resultados posibles en función de las necesidades que presenta cada paciente.
La cirugía plástica actual nada tiene que ver con la de antaño, hoy en día se busca un rejuvenecimiento natural con técnicas sencillas y efectivas. El papel de la tecnología ha sido fundamental en esta evolución y, cada vez más, la cirugía estética facial se ha incorporado a la vida contemporánea como una solución médica para mejorar el bienestar personal de los pacientes.

