El embarazo, la lactancia, cambios importantes de peso o el propio proceso de envejecimiento afectan notablemente a la apariencia de los senos de una mujer. Todos estos cambios, a los que nos enfrentamos en el trascurso de la vida, pueden dar como resultado un pecho caído. La principal consecuencia estética de este problema es la reubicación de la areola y el pezón por debajo del surco mamario inferior. Es una de las cuestiones estéticas que más preocupa a las mujeres, pero que afortunadamente, puede corregirse mediante una intervención quirúrgica.
Este procedimiento, denominado mastopexia o levantamiento de mamas, suele ir aparejado de un aumento de pecho. Aunque, también puede realizarse de forma exclusiva para conseguir cierta armonía entre los senos y la figura femenina de cada paciente. La implantación de prótesis mamarias, de forma complementaria, ayuda a igualar ambas mamas y darles un aspecto más equilibrado y natural.
Desde la Clínica Imema te contamos las diferentes técnicas para llevar a cabo esta intervención. La elección de la más adecuada recaerá sobre el cirujano en función de cada caso concreto. En la medida de lo posible, se reduce el área de la incisión para minimizar la aparición de cicatrices. Puede realizarse alrededor de la areola, pero en ocasiones la incisión debe ser mayor presentando cierta forma vertical o de T invertida. Otra zona para realizar la incisión puede ser la axila.
Cuando la incisión se limita a la areola los efectos de la misma se ven disimulados por el color y tipo de piel de esta zona corporal. No obstante, actualmente, existen técnicas de minimización de cicatrices para aquellos casos en los que la incisión debe ser mayor, los efectos de estos tratamientos son visibles en el trascurso de seis meses a un año.
El tipo de anestesia para una mastopexia dependerá de la magnitud de la intervención, pudiendo ser local o general. En el primer caso, se tratará de una cirugía ambulatoria, mientras que en con la anestesia general la paciente deberá ser hospitalizada durante 24 horas. Aunque el postoperatorio no suele ser muy molesto, es recomendable utilizar un tipo de sujetador especial durante un mes. Con el objetivo de favorecer la cicatrización, es aconsejable no exponer la zona a los rayos del sol, ni realizar deporte durante las primeras semanas tras la intervención.

