Las infiltraciones de ácido hialurónico están relacionadas con cuestiones estéticas, como los rellenos faciales para mitigar las arrugas o lucir unos labios más voluminosos. Es cierto que la medicina estética trabaja para mejorar la apariencia física de los pacientes, pero va mucho más allá, en la mayoría de los casos pueden contribuir a mejorar su calidad de vida. En concreto, el ácido hialurónico puede mejorar la parálisis facial, aportando fuerza y vitalidad a diferentes partes de la cara. Científicos de las universidades Johns Hopkins y Stanford han realizado un estudio con más de 25 personas afectadas y los resultados han sido contundentes, publicándose en la revista JAMA Facial Plastic Surgery.
La parálisis facial se produce como consecuencia de una lesión o inflamación de alguno de los nervios de la cara. Existen dos nervios faciales: uno a cada lado del óvalo facial. Lo más habitual es que la alteración del movimiento muscular se produzca en uno de los lados. Existen diferentes motivos que pueden generar este tipo de problema, uno de los más frecuentes es la parálisis de Bell que tiene que ver con infecciones de tipo vírico. Los traumatismos o accidentes también son una de las causas para la pérdida de movilidad de los músculos de la cara, otra posibilidad es sufrir un tumor en la glándula parótida.
Las personas afectadas por este problema pueden experimentar diferentes dificultades, puede darse el caso de que no puedan cerrar el ojo de la parte afectada padeciendo sequedad. También es habitual que pierdan las propiedades gustativas en la lengua o que vean alterada su capacidad de escucha en el oído que se encuentra en el lado afectado. Sin duda, esta afección puede ocasionar secuelas psicológicas a las personas que la padecen, que ven impotentes como la pérdida de fuerza labial les obliga a pelear para no derramar los alimentos y las bebidas.
Para acabar con esta patología, pueden emplearse técnicas dinámicas que contemplan intervenciones quirúrgicas, como la reconstrucción del nervio facial o la sustitución de los músculos que se han quedado paralizados. Sin embargo, existen medidas menos invasivas, por ejemplo se puede aplicar inyecciones de toxina botulínica en la parte buena de los labios para lograr una mayor simetría en la boca, minimizando el problema estético, pero no las consecuencias del mismo.
Desde Clínica IMEMA queremos hacernos eco de esta noticia que habla de un estudio científico en la aplicación de ácido hialurónico para conseguir resultados funcionales en personas que padecen parálisis facial. En la mayoría de los casos, la fuerza de los labios en las zonas afectadas se incrementó entre seis y siete veces, lo que mejora la capacidad de hablar, comer y beber de los afectados.

