Cuidados básicos tras una abdominoplastia

abdominoplastía

La abdominoplastia es una de las intervenciones quirúrgicas de medicina estética más demandadas para corregir los problemas o deformidades que pueden surgir en la pared abdominal. Existen diversos motivos que pueden originar estos inconvenientes en la zona del vientre: cambios bruscos de peso, embarazos, otras operaciones, etc. El objetivo de este procedimiento es eliminar la grasa localizada reparando, en caso de ser necesario, la musculatura de la pared abdominal para devolver la firmeza a esta parte de nuestra anatomía. En este post abordamos una de las técnicas estéticas con una recuperación más eficaz. Precisamente, queremos profundizar en el proceso postoperatorio tras la intervención.

Será necesario llevar una faja durante tres semanas, las 24 horas del día. Tras este período habrá que prolongar el uso de esta prenda por las noches durante una semana más. Si bien es cierto que el tiempo final durante el que se deberá portar la faja lo determinará el cirujano, en función de la evolución de la zona y las características propias de la intervención. Sólo podrá quitarse para las revisiones médicas, curas, masajes postoperatorios o para la higiene personal.

Aunque no suele ser una recuperación especialmente molesta o dolorosa, es habitual sentir tirantez en la zona tratada al incorporarse o ponerse de pie. Motivo por el que es recomendable dormir recostados con la parte de la cabeza ligeramente levantada. Otro efecto posible tras la intervención es la aparición de un edema en la zona del abdomen, que irá desapareciendo paulatinamente, pero que puede permanecer visible durante semanas.

La pérdida de sensibilidad temporal en la región abdominal también es un factor que puede darse tras una abdominoplastia. Al igual que el edema, la misma se irá recuperando poco a poco con el paso de los días.

Desde Clínica Imema queremos destacar que es conveniente dejar de fumar la semana previa a la intervención, así como durante todo el proceso de recuperación. El motivo principal es que el tabaco minimiza la oxigenación y llegada de nutrientes a la piel, dos características fundamentales para una adecuada recuperación de la zona tratada. Pasear cada día es recomendable desde una etapa temprana tras la cirugía, sin embargo, habrá que esperar un poco más para realizar otro tipo de prácticas deportivas.

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