Cuidados básicos tras un trasplante capilar

restauración capilar

Como ya hemos visto en numerosas ocasiones en este blog, la alopecia es un problema frecuente, pero no todos los tipos de calvicie son iguales. Mientras que las patologías que surgen a raíz de los nervios, el estrés o como consecuencia de enfermedades suelen solucionarse por sí solas con el paso del tiempo, también existen casos donde la pérdida de cabello se produce de forma definitiva. La buena noticia es que los sistemas de restauración capilar han evolucionado mucho en los últimos años, siendo menos invasivos y contando con un proceso de recuperación rápido y poco molesto.

Sin embargo, el crecimiento del pelo trasplantado no será inmediato y habrá que esperar un poco para ver los resultados. Después de someterse a un tratamiento de trasplante capilar, es recomendable tener en cuenta una serie de cuidados específicos.

Proteger el cuero cabelludo

En Clínica IMEMA empleamos la tecnología robótica ARTAS para mejorar la eficacia del tratamiento y sin dejar cicatrices. Sin embargo, después de este procedimiento conviene tratar el cuero cabelludo con suavidad. Usar un champú suave, evitar los movimientos brucos y los chorros de agua a presión es una buena forma de comenzar.

Además, es aconsejable evitar frotar o rascar fuertemente la zona del trasplante. Pueden formarse pequeñas costras y habrá que evitar que se levanten.

Alimentación

Es una de las claves básicas para tener una vida saludable. Tras un procedimiento de estas características conviene llevar a cabo una dieta variada y equilibrada, rica en alimentos saludables. Aunque pueda parecer una cuestión sin importancia, lo cierto es que una alimentación saludable puede influir en el proceso de crecimiento del cabello. Los alimentos antioxidantes, como las frutas y verduras, siempre son la mejor alternativa. Hidratarse de forma adecuada y beber en torno a dos litros de agua al día también puede ayudarte durante el proceso de recuperación.

Los complejos vitamínicos y los masajes capilares para reactivar la circulación, unas semanas después de tratamiento, también son cuestiones aconsejables. Sin embargo, la selección de una técnica u otra correrá a cargo del dermatólogo en función del problema detectado.

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