Historia de la rinoplastia

rinoplastia

 

¿Sabías quela primera intervención estética de nariz se produjo en el año 1597? No cabe duda de que los cánones de belleza cambian a lo largo del curso de la historia, aunque la búsqueda de un aspecto físico adecuado perdura en el tiempo. Curiosamente en el S. XVI, época en la que se produce esta intervención estética, la nariz pequeña o nariz chata era un símbolo de infelicidad. La realidad es que la deformidad de la nariz se relacionaba con causas negativas: enfermedades infecciosas como la sífilis o golpes por peleas.

El Doctor Tagliacozzi fue uno de los pioneros de esta técnica. Descubrió que la piel de los brazos era la solución más adecuada para este tipo de intervenciones, más que la propia piel de la cara. A pesar de la época de la que estamos hablando ya se relacionaba el sentimiento de felicidad con el hecho de estar fuerte y sano. Algunos años después, el Doctor Branca ideo una técnica que permitía mejorar los resultados finales. En esta ocasión la piel para trabajar sobre la estética de la nariz se extraía de los bíceps. En cualquier caso, se trataba de una técnica muy rudimentaria, que necesitaba un tiempo excesivo de trabajo. Además, presentaba un alto riesgo de infección y la intervención era dolorosa e incómoda, lo que no es de extrañar, dado que estamos hablando del S. XVI.

En cualquier caso podemos datar el comienzo de los avances médicos que han contribuido a consolidar la rinoplastia, tal y como la conocemos hoy, a finales del S XIX. En el año 1887 un otorrinolaringólogo publicó un trabajo sobre los resultados que había obtenido al realizar una rinoplastia realizando incisiones en el interior de la nariz. En los últimos treinta años los avances han ido en la línea de conseguir los resultados más naturales, buscando el equilibrio entre la nariz y el óvalo facial y minimizando la presencia de cicatrices. Además, la evolución de la tecnología ha hecho posible diseñar técnicas más sencillas y rápidas, reduciendo al máximo las molestias propias de esta intervención.

Desde Imema queremos señalar que la rinoplastia es mucho más que una mera cuestión estética. En muchas ocasiones, es necesario someterse a esta intervención por problemas de salud, ya que la forma de la nariz puede interferir en la función respiratoria de las personas.

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