La revolución en el ámbito del rejuvenecimiento facial la establece el lifting no quirúrgico, también conocido como lifting japonés. Se trata de un tratamiento que consiste en insertar unos hilos tensores en la dermis, que finalmente son reabsorbidos de forma natural, generando un efecto lifting. Esta técnica permite mejorar la elasticidad y calidad de la piel facial, elevando los tejidos relajados y obteniendo unos contornos más definidos. Los resultados de este tratamiento se traducen en un rejuvenecimiento de la piel y un rostro más saludable. Entre las principales ventajas del lifting japonés destaca el hecho de que se trata de un método poco invasivo, que se realiza de forma sencilla y eficaz, permitiendo alcanzar los mejores resultados posibles.
Estos hilos se introducen bajo la piel mediante finas agujas y para minimizar las molestias de este tratamiento se utiliza anestesia tópica y aplicación de frío. La innovación la marcan los hilos tensores, empleados desde hace tiempo en cirugía cardíaca u oftalmológica. Estos elementos son biocompatibles, evitando que el cuerpo los rechace. La peculiaridad de estos hilos es que presentan pequeñas «espículas» mediante las que pueden anclarse a los tejidos subcutáneos. Una vez que han sido insertados, provocan una estimulación natural de los tejidos, desencadenando el efecto lifting y mejorando la calidad de la piel, consiguiendo el rejuvenecimiento facial deseado.
Entre los principales efectos de este lifting japonés desde Clínica IMEMA destacamos los siguientes:
- Eleva las mejillas
- Elimina las arrugas o líneas de expresión
- Mejora los surcos de la cara
- Recupera el óvalo facial
- Eleva las cejas
- Reafirma el cuello
Además, este tratamiento con hilos tensores puede combinarse con otras técnicas de rejuvenecimiento facial, lo que permite optimizar los resultados. Algunas de las medidas compatibles con el lifting japonés son: la toxina botulínica, la mesoterapia o el láser. En cualquier caso, para conseguir los resultados más eficientes y naturales es recomendable ponerse en manos médicas cualificadas. Un Especialista deberá analizar cada caso en concreto para elegir el tratamiento más indicado en función del tipo de problema que se quiera solucionar. En Imema estamos comprometidos con la calidad de nuestros tratamientos, apostando por las nuevas tecnologías y posicionándonos a la vanguardia de la innovación.

