La grasa tiende a acumularse en zonas concretas de nuestro cuerpo, por ejemplo, en las caderas, los muslos o las rodillas. Estos acúmulos terminan por deformar la piel de la zona, que pierde su tersura y uniformidad, factor que da lugar a lo que conocemos como piel de naranja, simulando la rugosidad exterior de este fruto.
Hasta no hace mucho tiempo, no había un tratamiento de medicina estética que nos permitiera eliminar la grasa localizada y mejorar el aspecto de las zonas afectadas. Todo esto cambió con la aparición de la liposucción.
Esta técnica, que revolucionó los tratamientos estéticos, podía aplicarse a todas las zonas corporales antes mencionadas, pero ahora también es posible aplicarlo al óvalo facial o a la zona del cuello, siendo un tratamiento altamente eficaz para eliminar la antiestética papada. Podemos decir que se trata de un procedimiento para aspirar la grasa localizada en las capas más superficiales, a través de una cánula y una máquina de vacío. Acción que nos permite corregir la apariencia de las zonas donde se producen acumulaciones indeseadas de grasa.
Desde Clínica IMEMA, queremos hacer hincapié en el hecho de que no se trata de un proceso de adelgazamiento, no sirve para controlar el peso del paciente. Sin embargo, es la alternativa para eliminar la grasa difícil de erradicar, la que no se pierde con dietas o mediante la práctica de ejercicio. En muchas ocasiones, la liposucción puede combinarse con otros tratamientos como el estiramiento facial o la abdominoplastia.
Desde su aparición, esta técnica ha evolucionado notablemente, el tamaño de las cánulas se ha reducido drásticamente para minimizar las marcas de la intervención y los resultados se han optimizado con los avances realizados. Lo normal es que los resultados tras la intervención sean visibles a partir de los seis meses. Además, éstos serán estables, aunque es recomendable realizar una dieta variada y practicar deporte con frecuencia para evitar los aumentos bruscos de peso.
La liposucción es uno de los tratamientos de medicina estética más demandados, pero siempre es necesario acudir a un médico especialmente cualificado, para someterse al tratamiento. Hablamos de una intervención quirúrgica, y para garantizar la seguridad en el procedimiento y la consecución de los resultados esperados, será necesario ponerse en buenas manos.

