¿Por qué es importante conocer nuestro índice de masa corporal?

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Probablemente, no es la primera vez que escuchas hablar del Índice de Masa Corporal (IMC), pero ¿sabes cuál es el tuyo? Como especialistas en medicina estética, nos gustaría señalar que esta medición nos permite saber si una persona se encuentra en su peso ideal en función de su altura, o en cambio presenta cierto sobrepeso y obesidad. No obstante, más allá de esto, el índice de masa corporal también puede permitirnos realizar una lectura más profunda, ya que es muy útil para evaluar los riesgos asociados a la salud de una persona. Si quieres saber un poco más sobre esta medición y su importancia, sigue leyendo a continuación.

El cálculo del IMC es muy sencillo, ya que solo tienes que dividir tu peso en kilogramos entre la altura en metros al cuadrado (kg/m2). Una vez que obtienes la cifra, es momento de comprobar si nos encontramos dentro de un rango normal. Para ello, está establecido que un índice de masa corporal normal es aquel que se sitúa entre los 18,5 y 25. A partir de 25 y hasta 30, se considera sobrepeso y por encima de 30, pasaría a ser obesidad.

En términos generales, cuanto mayor es el IMC, más riesgo existe de desarrollar determinadas enfermedades relacionadas con el aumento de peso. Diabetes, artritis, hipertensión arterial, colesterol elevado, apnea del sueño y, en los casos más extremos, posibles enfermedades del hígado y varios tipos de cáncer (mama, colorrectal o próstata). De todas maneras, te recordamos que, como médicos estéticos, este indicador ni mucho menos debe utilizarse como un medidor de la salud o del estado físico de una persona. Éste simplemente alerta del posible riesgo de sufrirlas en un futuro en caso de que el índice de masa corporal no se sitúe entre los valores normales. Y es que muchas personas con un IMC superior a lo recomendado pueden estar sanas y, por el contrario, también muchas que lo tienen normal, pueden no presentar un buen estado de salud.

Tal y como puedes observar, el IMC es un indicador sencillo que permite realizar una evaluación sobre el estado nutricional de cualquier persona. Sin embargo, este índice, al basarse solo en el peso y la altura, tiene la limitación de no diferenciar entre masa muscular y grasa, por eso insistimos que no debe ser utilizado de manera aislada. Por ejemplo, un deportista profesional no puede ser catalogado como obeso por presentar un IMC elevado, ya que en su caso no se trataría de grasa corporal, sino que tiene mucha cantidad de músculo en la composición total de su cuerpo.

En este sentido, desde Clínica IMEMA queremos señalar que lo ideal es completar el IMC con otros parámetros que permiten llevar a cabo una distinción entre cantidad de músculo y de grasa en el cuerpo. Solamente puede ser aplicable de manera aislada en personas que realizan una actividad física media-baja.

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