Las hojas de los árboles no son lo único que se cae durante el otoño. Estamos ante la época del año en la que la pérdida de cabellos se hace más evidente. En el cepillo, en la ducha o en la almohada encontraremos pelos, llegando a alarmarnos en algunas ocasiones. Se trata de un ciclo en el que nuestro organismo inicia una renovación capilar progresiva y que se repite cada año. Según nuestra experiencia en la restauración capilar, el principal motivo para esta caída se debe a la reducción de horas de luz, factor que interviene en la alteración de los niveles hormonales.
Para entender mejor este fenómeno, podemos profundizar en el ciclo vital del cabello que comienza en el bulbo capilar. El cabello crece una media de un centímetro al mes durante un período que oscila entre los 3 y los 10 años. Posteriormente, el cabello cae de forma natural y el bulbo entra en un período de latencia, que se prolongará aproximadamente 3 meses, tras lo cual nacerá un nuevo cabello y el ciclo comenzará de nuevo.
Los cambios hormonales en la mujer, la menopausia o el final de un embarazo, pueden desencadenar una alteración en el ciclo del cabello, similar a la que se produce en este cambio de estación. Aunque también existen otros factores que conviene tener en cuenta, por ejemplo el estrés. Desde la Clínica IMEMA queremos destacar que una persona puede perder de media entre 50 y 100 cabellos diarios. Sin embargo, una cifra superior a esta indica que algo no va bien, la mejor opción en este caso será acudir a un dermatólogo para recibir un diagnóstico adecuado.
La renovación capilar que se produce con la llegada del otoño no debe ser alarmante, la mejor baza para combatir la pérdida de pelo es llevar a cabo una alimentación variada y equilibrada. No existe una fórmula mágica para evitarlo, pero sí se puede atender a una serie de cuestiones para cuidar la salud capilar. La mejor arma para combatir la caída es tener una alimentación rica en vitamina D, A y B, así como en otros minerales y aminoácidos.
El problema capilar se desata cuando tras la pérdida del cabello, este no vuelve a salir o ve mermada su densidad. En estos casos, es recomendable acudir al especialista que deberá realizar un examen para detectar el tipo de alopecia, el origen del problema y el mejor tratamiento posible. Hoy en día, los casos más extremos pueden optar por tratamientos innovadores con altos índices de efectividad, como es el caso de nuestro trasplante robotizado con la tecnología ARTAS.

