Consejos básicos para mejorar la apariencia de nuestra piel

medicina estetica

Cada día afrontamos un nuevo reto, jornadas maratonianas que no nos dejan tiempo ni para respirar. Nos exigimos mucho a nosotros mismos y, también, a nuestro organismo. La piel es el órgano que nos protege de los agentes externos, que no son pocos: la contaminación, los excesos o el estrés entre otros.

Nuestro cutis sufre daños como consecuencia del ritmo de vida al que lo sometemos. Por este motivo, precisa de cuidados específicos, del mismo modo que es recomendable cuidar nuestros hábitos. Dormir el número de horas recomendado o cuidar nuestra alimentación es una buena forma de proteger nuestra piel.

A menudo, no reparamos en los cuidados básicos que debemos aportarle a un órgano tan importante. El nivel de exigencia al que sometemos nuestra piel cada día puede terminar por pasarle factura. El resultado será un aspecto menos terso y brillante, dando pie a un proceso de envejecimiento prematuro.

Desde Clínica IMEMA nos hacemos eco de un decálogo que ha sido elaborado por la Asociación Española de Dermatología y Venereología (AEDV) para preservar la salud de nuestra piel:

  • Evitar los radicales libres: Se trata de eliminar todos los malos hábitos que podamos tener: el tabaco, el alcohol o la falta de descanso son los principales factores que los suelen desencadenar. Precisamente, los radicales libres son los responsables del deterioro de los órganos durante el ciclo de la vida.
  • Apostar por los antioxidantes: Son el mejor antídoto posible contra los efectos adversos de los radicales libres. Consumir alimentos ricos en vitamina C, E y betacaroteno es una buena medida para minimizar el envejecimiento de la piel.
  • Llevar a cabo una dieta variada y equilibrada: Evidentemente, en algunas épocas del año cometemos excesos, como en navidad o en las vacaciones de verano. Dormimos menos y comemos más, esto es totalmente normal, pero es necesario recuperar una rutina saludable después de estos períodos. Llevar a cabo una dieta adecuada, descansar lo suficiente y realizar ejercicio físico con frecuencia.
  • Ingerir ácidos grasos esenciales: Como el Omega 3 que podemos encontrar en algunos pescados y en los frutos secos. El principal beneficio de estos nutrientes es que tienen un efecto antiinflamatorio que contribuye a mejorar los procesos dermatológicos.
  • Beber agua: La hidratación de la piel debe comenzar desde dentro del organismo, por ello es necesario ingerir importantes cantidades de agua a lo largo del día.
  • Descansar adecuadamente: Dormir el número de horas adecuadas es esencial para que nuestro organismo se recupere del ritmo al que le sometemos. Es recomendable visitar al dermatólogo al menos una vez al año.
  • Higiene e hidratación: Es recomendable lavar la piel con algún producto no alcalino e hidratar la piel dos veces al día con productos cosméticos recomendados para cada tipo de piel. Un factor esencial para que la piel recupere su elasticidad y no se vea dañada por los cambios cíclicos a los que se enfrenta.
  • Usar protector solar todo el año: Aunque sea invierno la exposición a los rayos ultravioleta del sol puede ser perjudicial para la piel, la mejor forma de ponerle solución es utilizar un fotoprotector.
  • Cosmética renovadora: El objetivo es acabar con las células muertas de la piel y renovar su apariencia. Afortunadamente, en el campo de la medicina estética existen multitud de tratamientos para cada tipo de problema, déjate asesorar por tu dermatólogo y mima tu piel.

Deja una respuesta

Volver arriba