Con la llegada del calor todo el mundo quiere lucir una figura espléndida, la ropa es mucho más ligera, dejando menos a la imaginación, y llega la temporada de baños en playas y piscinas. De hecho, la demanda de tratamientos de medicina estética se incrementa, notablemente, durante los meses previos a la época estival. Una de las técnicas más demandadas es la liposucción, sin embargo, el verano no es la mejor época para someterse a este tipo de intervención. En Clinica Imema te contamos lo mucho que ha cambiado este procedimiento desde que Yves- Gérad Illouz lo presentara en 1977.
En un primer momento esta técnica se realizaba mediante cánulas de punta redondeada que se introducían debajo de la piel realizando pequeñas incisiones. La grasa localizada en zonas muy concretas de nuestro organismo podía extraerse al conseguir un efecto de presión negativa. Actualmente, se realiza lipoaspiración permitiendo acabar con los tejidos adiposos de casi cualquier zona del cuerpo, incluida la papada.
Aunque el procedimiento se haya simplificado, no debemos perder de vista que se trata de una intervención de medicina estética y debe realizarse por un médico especialista, debidamente cualificado. La liposucción no es una alternativa para adelgazar, sino que consiste en acabar con la grasa persistente localizada debajo de nuestra piel. Tejidos adiposos rebeldes que no desaparecen con una dieta saludable y la práctica de actividad deportiva.
El tiempo de la liposucción depende de las zonas a tratar y de la cantidad de grasa que haya que eliminar, pudiendo oscilar entre una y tres horas. De igual forma, el período de recuperación dependerá de los mismos parámetros. Si se trata de un procedimiento de mayor envergadura, se empleará anestesia general y la recuperación será más larga, el paciente deberá permanecer ingresado al menos un día.
Nuestros cirujanos recomiendan no someterse a esta técnica durante el verano, ya que requiere de cierta recuperación y el sol no es beneficioso para la piel tras la intervención. Pueden surgir hematomas y los rayos ultravioletas del sol podrían provocar problemas de pigmentación en las zonas tratadas.

